El final de Moby Dick, la obra maestra de Herman Melville, no fue exactamente como creyeron muchos de los lectores durante años, pues la última página el manuscrito original quedó tan perjudicada durante una travesía por el océano Atlántico que nunca llegó a la imprenta, tal y como explica Ana Andreu Baquero en su libro Lo que Robinson Crusoe le contó a Lolita.

Este hecho provocó que la obra fuera vapuleada por los críticos, que definieron el final como “precipitado, oscuro y sin fundamento”. De hecho tuvieron que pasar varios años hasta que los lectores británicos descubrieran que Ismael había sobrevivido al terrible ataque de la ballena blanca”.